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martes, 27 de septiembre de 2011

Pues bueno, el domingo cumplí 7 meses de casada y poco más de 2 años con el maridou, y hemos decidido festejar cada mes en un restaurante diferente, así podremos probar comida diferente y tratarnos mejor que el resto del mes.

Así que esta última vez fuimos al Segundo Muelle, un restaurante de comida peruana. La verdad yo no le tengo/tenía (aún no decido) mucha fe a la comida de allá.  Solo con la descripción que me han dado de los ceviches de allá tengo suficientes razones para no probarlos y esta vez no fue la excepción. En su lugar, el menú consistió en una ensalada de langostinos en salsa bbq, mi plato fuerte un espaguetti con camarones y lomo en salsa de champiñones y para el Juan unos raviolis rellenos de cangrejo en un mar de queso derretido.

Me quedé sorprendida la verdad. La comida deliciosa, la atención muy buena, claro que se demoraron entre 15 y 20 minutos en servir la comida pero bue. De precios no voy a hablar, para eso hay bastantes páginas que dan esas referencias.


Me llevo una buena impresión de la comida peruana, pero aún así sigo sin querer probar sus ceviches, siento que los de Las Palmeras les dan de largo :P.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Extraño levantarme a las 7 am los sábados a saludar a los gringos que pasaban en el tren cerca de mi casa, extraño saltar por los durmientes,  extraño poner monedas en los rieles, esperar a que pase el tren y luego sentir ese pedazo de metal caliente en las manos.

Extraño Los sucres, pensar q tener un billete de 5000 era lo máximo. Extraño salir de la escuela y comprar el famoso ponche, servido por un señor de mandil blanco y su carrito celeste con la llave que soltaba la espuma "embriagante".

Incluso creo q a veces extraño los "colon camal" cuando eran representados por buses celestes, chiquitos. Extraño irme al centro de Quito con mi mamá y pasar horas ahí buscando nisequé cosas, luego llegar a casa a jugar con los amigos.

Extraño a mis amigos, jugar a Las cogidas, Las escondidas, Avanzadas, las congeladas, a los Paises (mi favorito: Emiratos Arabes Unidos). Extraño ser la protegida, en ese entonces, de mi hermano, cuando los otros niños eran medio groseros. Extraño jugar a los trompos, hacerles bailar en la palma de la mano, jugar a las canicas y los tazos. Extraño el Rin-Rin corre corre. Le extraño a la Viviana, su hermana la Fernanda, el Daniel, Diego, Santiago ,Andrés, Felipe, Marcelo, Juanito, la Gaby y a su hermana la "Chuleta".

En fin, yo viví Quito toda mi infancia, extraño mi infancia y con ella extraño Quito. Ya sé que sueno a vieja pero los que vienen atrás de nosotros no saben de lo que se están perdiendo. Quito es más que diez pelagatos bien vestidos y otros diez disfrazados que van a ver toros morir. Quito es la ciudad donde tuve el lujo de nacer, con sus calles bohemias y sus huecas improvisadas. Sus buses sucios y troles-ecobuses-metrobuses y ciclovias. Su virgen que mira a unos e ignora a otros. Su norte pelucón y su sur que nos invita a perdernos. Su Ronda y su Foch. Su canelazo y su Jaggermister. Su cuarenta y su Play Zone.

Esto es Quito.

Viva Quito!



jueves, 24 de septiembre de 2009

Ayer tuve la oportunidad de ir al Patio de Comedias para verle a Esteban el "AVE" Jaramillo en su presentación (si puede llamarse así) denomindada NATURALEZA HUMANA.



La verdad no paramos de reír desde el principio hasta el final, al menos en mi caso... Cada cosa que mencionaba el man me hacía regresar a cuando era una niña de 6 años en la escuela mixta, luego el colegio, la universidad, las "ecuatorianidades" que se nos salen sin que nos demos cuenta, como el típico "me voy a volver" o las épocas del Nintendo. Me hizo ver que ya estoy vieja y que mi infancia no es tan triste como lo pensaba jaja.

No quiero seguir mencionando más de lo que presenciamos anoche pero eso sí les hago la más cordial invitación a que asistan, el próximo miércoles 30 de septiembre será la última función de la temporada y no está caro, cuesta 5 dólares que resultarán muy bien pagados. Así que si están por uio tómense un poco de tiempo y vayan, lo van a disfrutar.

Acá la información del evento vía facebook.

sábado, 24 de enero de 2009

Una vez terminada la reunión twittera, con caras nuevas y siempre con buenos recuerdos, disponíame a regresar a mi casa. Yo no sé si en realidad es suerte lo que tengo, pero es la quinta vez que llego con las justas al último bus. No fue Amaguaña, pero sí Condorvall... igual la experiencia no difiere mucho entre las compañías.

La típica de la señora que cree que está sola en este mundo y tiene un celular que quién sabe cuántas caídas habrá tenido para que ella no escuche nada, o realmente esté sorda, que le llaman y empieza con un: Sí, ya estoy en el último bus, en el puente 6 me bajo! Sí! sí! ya voy a la casa!

Pasó.

Luego, a la altura del trébol, apagan la luz del bus. Así que todo se tornó oscuro y tétrico por unos minutos. No podía sacar el celular y ponerme los audífonos y olvidarme de todo porque simplemente sí me quiero un poquito y pues eso hubiera sido peligroso. Pero eso estaba por venir. El señor que estaba sentado al lado mío se bajo un rato después. En seguida se sentó otro señor, mono (de la costa pa los que no se ubican mucho), que empezó con la preguntadera:

(En tono de cojteño)
- Dijculpe sheñorita, ujté sabe si ejte bus va a la ejpe?
- No señor no sé. Creo que se va directo a Sangolquí.
- Pero no pasa por la ejpe? Dónde se baja ujté?
- No sé señor. Yo me bajo en el triángulo.
- Bueno gracias... pero no se enoje.

Digamos que no estaba enojada, estaba ASUSTADA, creo que me dejé puesto mi mensaje en la frente de Hágame la conversa.

Me puse a analizar la situación, el señor olía a pescado crudo que daba gusto, luego estaba con una mochila en la espalda que no se sacó jamás y una bolsa blanca que llevaba en el piso. Así que, si el man se bajaba en el triángulo me daba tiempo suficiente pa yo salir corriendo, en el peor de los casos, y que él no me alcance, además mi madre ya me estaría esperando en el carro y todo saldría bien. Por otro lado ese rato pudo haber sacado quién sabe qué cosa de su bolsillo y ese rato pedirme todas mis pertenencias y yo no hubiera podido decir No hay chance.

En este punto no sabía si pensar que en realidad el señor tenía buenas o malas intenciones, si en realidad estaba perdido y necesitaba quedarse en la espe o solo lo hacía por conversar conmigo. No sé por qué siempre terminamos pensando lo peor ante una situación que consideramos de peligro o extraña o qué sé yo.

Ya un poco más adelante la señorita cobradora iba a hacer de las suyas cuando otra vez se dirige a mi el señor:
- Dijculpe sheñorita, ujté me dijo que se quedaba en el triangulo cierto?
- Sí señor.
- Permítame pagarle el pasaje...
(WTF o sea me vio con cara de No tengo plata o qué)
- No gracias, señor, no se preocupe.
- En serio déjeme pagarle el pasaje, así con todo rejpeto.
- No gracias señor, yo me pago mi pasaje.
- Pero no ejtá enojada verdad? Verá que yo soy bien rejpetuoso...
- No se preocupe señor. Yo me pago mi pasaje.

Pasó. Pero el man no se cansó.

- Dijculpe sheñorita tiene la hora?
(Y yo a propósito)
- 10 para las 9. (Mentira, era 10 para las 10 y el man ni cuenta, solo se fijó en mi reloj.)
- Gracias.

Ahí sí me asusté un poco más.

Ya casi llegando al triángulo, con mi madre ya esperando. Solo pedí permiso, el man se levantó, también se iba a bajar, yo me adelanté lo más que pude y me bajé. Crucé las respectivas calles que debía cruzar, y antes de subirme al auto lo ví conversando con una señorita en la vereda, igual le preguntaba algo de dónde está la espe o algo así.

Y bueno. Necesito un carro. O no volver en el último bus a casa.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Tengan cuidado, anda suelto, pertenece a una tal Natalia P., quien suele dejar rastros en su blog, hola5, twitter y plurk.
Testimonios de su última víctima afirman que algunas de sus características especiales es que es insensible, no le importa nada, ni los sentimientos de los hombres, hasta la llegó a catalogar de "mala" y, como el título de este texto, tiene un corazón de roca. Su último atraco se lo registró el día 5 de diciembre, cerca de la casa Humboldt, mientras celebraba a Quito por sus fiestas.

Para más información, no le pregunten a ella porque también acaba de enterarse. =S


jueves, 4 de diciembre de 2008

Pues ya hacía falta el post por la famosa fechita. Todos estos días los he sentido medio distantes de las celebraciones por los cumple #474 de uio, bueno el viernes fui al Pregón en la Plaza de San Francisco, llegamos como 40 minutos tarde y mis amigos ya querían irse. Recién hoy escuché en las radios la emoción de los locutores, las propagandas de las mega fiestas que se celebran hoy, mañana, el sábado y supongo que el domingo no porque todo el mundo va a estar chuchaqui. Solo en una emisora escuché el Chulla Quiteño interpretado por la Banda del Municipio... qué lindo cómo suena esa canción!!! Si da ganas de pararse y sacar a bailar al de al lado, lastimosamente el de al lado está más interesado en programar que en otra cosa.


Luego escuché en otra emisora de lo que es tradicional en las fiestas, y me dio una nostalgia... Me falta Quito, soy la única quiteña de la familia, mi mamá es de Bolivia, mi papá y mi hermano del sur del país, y ellos se pueden manejar mejor en la ciudad que yo! Siento nostalgia del famoso ponche que vendían en funditas de 500 sucres o vasitos de 1000 sucres unos señores que parecían marineritos con el sombrero y el mandil blanco, su carrito era celeste con blanco, me acuerdo tan claro de eso... ahora no sé si eso existirá todavía.

También me acuerdo del desfile que se hace en el sur, cómo se llama?, toooda la mañana quemándome con mi mamá, mi hermano y algún tío, viendo las bandas de guerra, las bastoneras y las comparsas. Nunca presencié las carreras de los coches de madera, y mucho menos ahora el downhill que se mandan en el panecillo.

Y los toros... qué bueno que no estoy de acuerdo con eso, ya mucha gente ha hablado de eso, no lo voy a comentar mucho, lo peor de esos eventos es, como ya lo han dicho algunos blogueros, que la mayor parte de la gente es novelera, que el sombrerito, el pantalón blanco, las botas, el vino y la borrachera, "porque todo es tan bacán!!! ".

No, yo pienso que la mejor forma de festejar a Quito es conociéndolo, queriéndolo, sintiéndose identificados con la ciudad, sus iglesias, arquitectura, historia (aunque resulte a veces un poquitito aburrida) y gente. Así debería vivirse Quito.

Qué viva Quito... que viva!
 

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