Una vez terminada la reunión twittera, con caras nuevas y siempre con buenos recuerdos, disponíame a regresar a mi casa. Yo no sé si en realidad es suerte lo que tengo, pero es la quinta vez que llego con las justas al último bus. No fue Amaguaña, pero sí Condorvall... igual la experiencia no difiere mucho entre las compañías.
La típica de la señora que cree que está sola en este mundo y tiene un celular que quién sabe cuántas caídas habrá tenido para que ella no escuche nada, o realmente esté sorda, que le llaman y empieza con un: Sí, ya estoy en el último bus, en el puente 6 me bajo! Sí! sí! ya voy a la casa!
Pasó.
Luego, a la altura del trébol, apagan la luz del bus. Así que todo se tornó oscuro y tétrico por unos minutos. No podía sacar el celular y ponerme los audífonos y olvidarme de todo porque simplemente sí me quiero un poquito y pues eso hubiera sido peligroso. Pero eso estaba por venir. El señor que estaba sentado al lado mío se bajo un rato después. En seguida se sentó otro señor, mono (de la costa pa los que no se ubican mucho), que empezó con la preguntadera:
(En tono de cojteño)
- Dijculpe sheñorita, ujté sabe si ejte bus va a la ejpe?
- No señor no sé. Creo que se va directo a Sangolquí.
- Pero no pasa por la ejpe? Dónde se baja ujté?
- No sé señor. Yo me bajo en el triángulo.
- Bueno gracias... pero no se enoje.
Digamos que no estaba enojada, estaba ASUSTADA, creo que me dejé puesto mi mensaje en la frente de Hágame la conversa.
Me puse a analizar la situación, el señor olía a pescado crudo que daba gusto, luego estaba con una mochila en la espalda que no se sacó jamás y una bolsa blanca que llevaba en el piso. Así que, si el man se bajaba en el triángulo me daba tiempo suficiente pa yo salir corriendo, en el peor de los casos, y que él no me alcance, además mi madre ya me estaría esperando en el carro y todo saldría bien. Por otro lado ese rato pudo haber sacado quién sabe qué cosa de su bolsillo y ese rato pedirme todas mis pertenencias y yo no hubiera podido decir No hay chance.
En este punto no sabía si pensar que en realidad el señor tenía buenas o malas intenciones, si en realidad estaba perdido y necesitaba quedarse en la espe o solo lo hacía por conversar conmigo. No sé por qué siempre terminamos pensando lo peor ante una situación que consideramos de peligro o extraña o qué sé yo.
Ya un poco más adelante la señorita cobradora iba a hacer de las suyas cuando otra vez se dirige a mi el señor:
- Dijculpe sheñorita, ujté me dijo que se quedaba en el triangulo cierto?
- Sí señor.
- Permítame pagarle el pasaje...
(WTF o sea me vio con cara de No tengo plata o qué)
- No gracias, señor, no se preocupe.
- En serio déjeme pagarle el pasaje, así con todo rejpeto.
- No gracias señor, yo me pago mi pasaje.
- Pero no ejtá enojada verdad? Verá que yo soy bien rejpetuoso...
- No se preocupe señor. Yo me pago mi pasaje.
Pasó. Pero el man no se cansó.
- Dijculpe sheñorita tiene la hora?
(Y yo a propósito)
- 10 para las 9. (Mentira, era 10 para las 10 y el man ni cuenta, solo se fijó en mi reloj.)
- Gracias.
Ahí sí me asusté un poco más.
Ya casi llegando al triángulo, con mi madre ya esperando. Solo pedí permiso, el man se levantó, también se iba a bajar, yo me adelanté lo más que pude y me bajé. Crucé las respectivas calles que debía cruzar, y antes de subirme al auto lo ví conversando con una señorita en la vereda, igual le preguntaba algo de dónde está la espe o algo así.
Y bueno. Necesito un carro. O no volver en el último bus a casa.
La típica de la señora que cree que está sola en este mundo y tiene un celular que quién sabe cuántas caídas habrá tenido para que ella no escuche nada, o realmente esté sorda, que le llaman y empieza con un: Sí, ya estoy en el último bus, en el puente 6 me bajo! Sí! sí! ya voy a la casa!
Pasó.
Luego, a la altura del trébol, apagan la luz del bus. Así que todo se tornó oscuro y tétrico por unos minutos. No podía sacar el celular y ponerme los audífonos y olvidarme de todo porque simplemente sí me quiero un poquito y pues eso hubiera sido peligroso. Pero eso estaba por venir. El señor que estaba sentado al lado mío se bajo un rato después. En seguida se sentó otro señor, mono (de la costa pa los que no se ubican mucho), que empezó con la preguntadera:
(En tono de cojteño)
- Dijculpe sheñorita, ujté sabe si ejte bus va a la ejpe?
- No señor no sé. Creo que se va directo a Sangolquí.
- Pero no pasa por la ejpe? Dónde se baja ujté?
- No sé señor. Yo me bajo en el triángulo.
- Bueno gracias... pero no se enoje.
Digamos que no estaba enojada, estaba ASUSTADA, creo que me dejé puesto mi mensaje en la frente de Hágame la conversa.
Me puse a analizar la situación, el señor olía a pescado crudo que daba gusto, luego estaba con una mochila en la espalda que no se sacó jamás y una bolsa blanca que llevaba en el piso. Así que, si el man se bajaba en el triángulo me daba tiempo suficiente pa yo salir corriendo, en el peor de los casos, y que él no me alcance, además mi madre ya me estaría esperando en el carro y todo saldría bien. Por otro lado ese rato pudo haber sacado quién sabe qué cosa de su bolsillo y ese rato pedirme todas mis pertenencias y yo no hubiera podido decir No hay chance.
En este punto no sabía si pensar que en realidad el señor tenía buenas o malas intenciones, si en realidad estaba perdido y necesitaba quedarse en la espe o solo lo hacía por conversar conmigo. No sé por qué siempre terminamos pensando lo peor ante una situación que consideramos de peligro o extraña o qué sé yo.
Ya un poco más adelante la señorita cobradora iba a hacer de las suyas cuando otra vez se dirige a mi el señor:
- Dijculpe sheñorita, ujté me dijo que se quedaba en el triangulo cierto?
- Sí señor.
- Permítame pagarle el pasaje...
(WTF o sea me vio con cara de No tengo plata o qué)
- No gracias, señor, no se preocupe.
- En serio déjeme pagarle el pasaje, así con todo rejpeto.
- No gracias señor, yo me pago mi pasaje.
- Pero no ejtá enojada verdad? Verá que yo soy bien rejpetuoso...
- No se preocupe señor. Yo me pago mi pasaje.
Pasó. Pero el man no se cansó.
- Dijculpe sheñorita tiene la hora?
(Y yo a propósito)
- 10 para las 9. (Mentira, era 10 para las 10 y el man ni cuenta, solo se fijó en mi reloj.)
- Gracias.
Ahí sí me asusté un poco más.
Ya casi llegando al triángulo, con mi madre ya esperando. Solo pedí permiso, el man se levantó, también se iba a bajar, yo me adelanté lo más que pude y me bajé. Crucé las respectivas calles que debía cruzar, y antes de subirme al auto lo ví conversando con una señorita en la vereda, igual le preguntaba algo de dónde está la espe o algo así.
Y bueno. Necesito un carro. O no volver en el último bus a casa.



