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martes, 12 de enero de 2010

Tengo unos cuantos tornillos sueltos, no vine con manual de usuario y como me dijo alguien una vez "no sé qué botón hace qué". Hace un año todo era chévere... pasaba siempre ocupada y no me daba tiempo para problemas inútiles existencialistas.

Ahora he cambiado que da gusto y lo peor, para mal. Todo me afecta. Me vuelvo más meticulosa en lo que me dicen, estoy empezando a tomar cosas efímeras en serio y cosas importantes las ignoro. Me resiento por todo. Me emociono por todo. Se me está haciendo costumbre eso de llorar una noche por semana antes de dormir. Seguir callando y sonriendo.

Estoy tomando una actitud demasiado estúpida. Hace algunos años mi hermano me decía que yo tengo el ego demasiado grande, que me creo la gran maravilla, supongo que ahora estará más tranquilo sabiendo que me siento demasiado diminuta. Inútil. Perdida. Yo no entiendo como la gente me tiene confianza y piensa que soy genial para algunas cosas, que me da la capacidad. Desde mi perspectiva es todo lo contrario, me minimizo por todo y me da miedo cuando la gente dice eso de mí. Soy demasiado insegura pero mi cara dice todo lo contrario. Imagen.

Y estoy abandonando mis espacios, había creado un blog para contar mis cosas de la tesis pero decidí mejor cerrarlo y guardármelo todo. Otro donde solo escribo historias. Y este. Tengo miedo de venir a este porque solo pasaré quejándome y contando penas y preocupaciones. Y no debería ser así.

...Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?


jueves, 8 de octubre de 2009

Un jueves que comenzó muy bien, fue empeorando y todavía no termina.

Todo empieza a verse gris cuando en clases de inglés te hacen pensar durante una hora lo que el resto del mundo (inclúyase familia, amigos, sociedad) esperan de ti y lo que en realidad quieres hacer de tu vida. Cuatro minutos para la primera parte y como diez para la segunda. Odio, simplemente ODIO que me pregunten qué quiero de la vida, es la antesala de una serie de pensamientos depresivos e inseguros de lo que quiero hacer, sé lo que quiero hacer, no sé si puedo lograrlo.

Luego el tráfico de esta pequeña e infernal ciudad, mientras más rápido quieres llegar a tu casa, más carros ves delante de ti y más te pones a pensar en lo de la vida, las canciones que acompañan esos pensamientos son el perfecto soundtrack, podrías llamarlo masoquismo, podrías cambiar de canción, pero quieres que sea así.

Llegas a casa y te confirman que mañana viajas todo el feriado al oriente a pasar con la familia que vive allá, tienes ganas de confesar que no quieres ir, que prefieres quedarte en casa durmiendo, pero mejor te ahorras las palabras porque sabes que no te dejarán quedarte. Al contrario, están entusiasmados por la salida y hasta te piden que asegures las baterías de la cámara para tener unos lindos recuerdos.

Sigues pensando en lo de la vida... Se supone que debes tener un título, buscar un posgrado, sacar beca, trabajar, ganar sueldazo; se supone también que al ser la hija menor tienes menos posibilidades de lanzarte sola al mundo y de ser independiente. Se supone que no debes equivocarte. Se supone que lo que dicen tus papás es ley y tienes que obedecerla siempre.

Y qué quieres de la vida? No sabes. Los pensamientos de hace algunos años donde querías salir a la calle y aparezca algún imbécil y te lance el carro van siendo reemplazados por... nada. La mente se va poniendo en blanco y crees que la felicidad es una utopía.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Juro solemnemente que cuando tenga un trabajo estable lo primero que haré es:

a. Comprarme la camiseta que quiero desde hace fu
b. Comenzar a ahorrar para un cambio de nariz


He dicho.


miércoles, 19 de agosto de 2009

Es prácticamente lo que me dan a entender algunos personajes con los que he salido a lo largo de mi vida, bueno no todos... algunos, muy caballerosos por cierto. No daré nombres para que no haya resentimientos, así que si sabes que tengo un blog, lees este post y te llega pues BACÁN... jajaja.

Bueno, resulta que cuando alguien sale con la nat a ella no le gusta, odia, detesta y hasta le hace sentir un poco incómoda cuando el individuo en cuestión quiere pagar toda la cuenta, sea de comida, cine o pasajes, este es y ha sido motivo de discusión durante mucho tiempo tanto con amigos como, en su época, con compañeros de trabajo. Yo sostengo que si una invitación para salir consiste en compartir un buen rato con la otra persona, esto también debería afectar el asunto gastos. Ellos sostienen que si ellos invitan es porque ellos van a pagar todo, que no me preocupe, etc.

La primera vez que salí con mi hermano a un concierto, de Tanque creo que era, lo primero que me dijo antes de subir al bus fue: Cada quien mata su chancho, a lo que yo le respondí con un Qué? Y ahí me explicó que él no se encargaría de los gastos que yo iba a representar, tuve que asentir y desde ahí comenzar a llevar más dinero cada vez que salía con él. Más adelante, cuando conversaba con mis amigos de la u, solían decir que sufrían cuando le invitaban a una chica a salir, porque les tenían que pagar absolutamente todo y eso representaba un adiós a los ahorros y por consiguiente a que se traten bien, comprarse ropa, zapatos, lo que sea. Finalmente, y como es conocido, mi relación con mi padre no es básicamente un modelo a seguir y varias veces durante mi adolescencia y épocas posteriores me sacó en cara que fui un montón de gastos más para él (comenzando por mis estudios en un colegio particular).

¿Necesito más razones? Yo soy como soy por una serie de acontecimientos y cosas que he ido aprendiendo en mi corta vida... y de la misma forma algunas personas me están haciendo aprender que a veces solo debo agradecer y dejar las cosas así cuando detalles como el "Cuánto salió la cuenta" no deben ser de mi total conocimiento y responsabilidad.

Dudo que se me pueda borrar la maña.
 

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