Ayer tuve una conversación bastante especial, sobre qué estamos haciendo cada uno y qué queremos hacer en el futuro. Cómo reaccionarían nuestros padres con la noticia y a qué deberíamos enfrentarnos. El asunto es que ahora siento una necesidad por salir de mi casa, no como una quinceañera rebelde sino como una chica que solo busca independencia, que necesita construir su futuro, valorarlo todo y sobretodo seguir aprendiendo. Y pensando en esos planes llegamos a la conclusión de que no puede ser algo súbito, mínimo dos años. Sí, el tiempo pasa volando pero eso no significa que las metas no puedan desvanecerse. Ayer como nunca sentí que las metas que tengo trazadas no deben desaparecer porque no es un plan personal, es un plan de dos y entre los dos sabemos que sí lo podemos lograr.
No tuve clases. Bueno, le convencimos al profesor de que se vaya porque no había quorum, bueno, la mayoría se escondió para no entrar. Tenía planeado ir a tomar unas cervezas con unos amigos pero ellos ya tenían otras cosas que hacer.
La tarde estuvo muy linda, una brisa que congelaba la cara, el cielo entre anaranjado y celeste dando paso a la noche, decidí ir caminando a mi casa, hace mucho tiempo que no lo hacía, así que programé la mara y The Beatles, Calamaro y Coldplay me acompañaron, como siempre cantando a más no poder y como siempre divagando, me gusta crear historias en mi cabeza con las personas que conozco y esta vez fue una en especial.
Mi historia no se aleja mucho de lo que podría estar por venir. Por razones varias he llegado a la conclusión de que muchas personas, amigos, llegan a mi vida pero en algún momento desaparecen, supongo que eso le sucede a todo el mundo, es feo tener que acostumbrarse a eso porque no cuentas con la certeza de que alguien llegará y se quedará para siempre. Y esta vez no será la excepción, yo sé que te irás y cumplirás tu sueño, lo que siempre quisiste, lo que te tiene en una espera diaria que muchas veces ya se traduce en desesperación, tu paciencia ya no sabe qué hacer y solo esperas esa carta que te dirá que tienes tu pase para tus estudios. Saltarás de alegría y luego te quedarás en shock hasta que asimiles todo lo que está ocurriendo. Prepararás maletas, dejarás papeles en orden, te organizarán tu fiesta de despedida (a la que no iré) y te irás. Te subirás a ese avión convencido de que el mundo está en tus manos y que lo que está por venir será lo mejor que te podrá haber ocurrido en tu vida.
Y sobran estas palabras, pero te extrañaré, una parte de mí querrá que te quedes porque disfruto de tu compañía pero otra estará feliz de saber que tú estarás bien, es tan chévere cuando ves que tus amigos alcanzan sus sueños, es como que tú también lo haces, porque los ves alegres.
Nos encontraremos eventualmente en el msn, tal vez no nos mandaremos esas conversaciones eternas pero cruzaremos las palabras necesarias para contarnos cómo estamos, decirnos cuánto nos queremos y cuánto nos extrañamos; uno de los dos se desconectará porque alguien le está esperando o porque tiene alguna ocupación pendiente.
Continúo divagando, casi llego al final de la historia y no me gusta, porque mis historias casi siempre tienen finales tristes (o por lo menos son los que más recuerdo de todas las historias que creo) y te veo de vuelta acá, un almuerzo, un cruce de experiencias no contadas durante nuestras ausencias y nada más. Como alguna vez lo mencioné a alguien: Yo pienso que algún día tú y yo dejaremos de conversar. Tengo la sensación de que esta vez también se cumplirá.
Llego a mi casa y me pongo a escribir este post, que no será publicado hoy.
Le creo... Y le damos oportunidad a estas páginas que esperan ser dibujadas? o sigo con esta historia en solitario... que por momentos pierde su sentido?
Que me acompane en mis horas sin sueño, que me dedique la canción precisa. Para reír, para conversar, para compartir el silencio, psra callarlo tan solo con su presencia. Que tenga las palabras necesarias para regalarle una sonrisa, y no un discurso trillado con el que solo conseguirá un rechazo.
Alguien a quien contarle mi vida, mis errores, mis mas remotos sueños e inseguridades, que me escuche, que me ayude e incluso que me corrija y me reprenda cuando sea necesario. Alguien que vea más allá de lo que muestran sus ojos, que entienda que el cuerpo cambia, que estorba y que lo que tiene al frente no es un adorno.
Alguien que me de la oportunidad de mostrarme como soy, que sepa que tengo muchas cosas para dar a pesar de que me resulte muy difícil exteriorizarlas. A quien poder tomar de la mano y caminar sin importar el rumbo, el futuro, solo disfrutar ese momento y guardarlo.
Alguien en quien soñar, que no sea más que el pretexto ideal para ser mejor, para quemar el pasado que duele y para valorar cada detalle, paso, momento caricia y silencio, que de no ser por esa persona, se hubieran borrado de la memoria hace mucho tiempo.
Cierra la puerta. No digas nada. Ya mucho se ha hablado, solo recuerda lo que alguna vez dijiste, Las palabras sobran. Has dicho más con tus actos que con tus cartas. Tus mensajes. Tu mirada.
Calla. Deja que el silencio ahogue el final. Ese silencio que ahora tiene un tinte amargo. Ese silencio que nos devoraba, nos inundaba. Nos desnudaba.
Vete. Deja que sea tu ausencia la que me permita sobrevivir a ti. Deja que los recuerdos llenen ese espacio que era solo tuyo, la cama, el estudio, el alma.
Necesito llenar de nuevo ese vacío que alguna vez fue tuyo. Que ya no te pertenece.
Hace ya algunas semanas, que me lleva las mañanas descifrarte en tu mirada y en tu voz.
Que nunca he sabido cuánto me has contado y cuánto no, cuánto solamente lo imagino yo. Cuánto tiene de ser cierto, el paso a tus parques abiertos y a las frescas sombras de tu pabellón.
Luego todo lo respondería esa tarde que me des, aunque solamente seapor una vez. De entre amores y distancias, de entre sueños sin sustancias, y entre todo lo que no ha llegado a ser.
Si me dieras una tarde para conversar mejor, desdibujando las ropas con que vistes tu rumor, podría mirarme en tus ojos si te asomas hasta mí, si te dieras una tarde una tarde por aquí.
Si te tuviera una tarde para abrevarme en la voz, murmurante de tus fuentes una tarde para dos. Una tarde para siempre por las tardes que no estás, por las tardes que no han sido, y por las que ya no te vas.
Una tarde solamente de tu vida, tan sólo un instante de tu juventud. Unas horas de tus horas y salidas, al quizás de un mutuo encuentro que logremos ver adentro uno del otro un quizás, que tú volvieras realidad.
Una tarde que me dieras, cualquier tarde de este mes, para tardarme intentando llevarte una y otra vez, aplicando con mis labios en tus labios de canción, la balada del encuentro del verano con la flor.
Quién te tuviera una tarde para andante recorrer las veredas, los atajos en los campos de tu piel, recorriendo amante valles, lomas, cauces de agua y flor, conquistando tus llanuras. toda una puesta de sol.
Sólo dame alguna tarde y yo me vuelvo una canción en tus labios, procurando y sorprendiendo por todo el atardecer, tu sonrisa más bonita si te dejas conocer.
Ciudad blanca, de neblina, lluvia y frío, que guardas misterio en tu timidez, difícil de engañar, difícil de ocultar, que todo lo descubres, que no te dejas descubrir y en ello guardas tu encanto, de amanecer gris pero sonrisa cálida.
Cuando volveré a verte? A recorrer tus calles y guardar recuerdos de cada esquina? A perderme en tus avenidas y a que te pierdas en mi cabeza?
Queda grabado en la noche cada paso, cada sonrisa y silencio, invítame a quedarme, dame de tu aire y tus sombras, que solo así puedo sentirme bien mientras camino sola, pensando en ti, queriendo volver a ti.