No tuve clases. Bueno, le convencimos al profesor de que se vaya porque no había quorum, bueno, la mayoría se escondió para no entrar. Tenía planeado ir a tomar unas cervezas con unos amigos pero ellos ya tenían otras cosas que hacer.
La tarde estuvo muy linda, una brisa que congelaba la cara, el cielo entre anaranjado y celeste dando paso a la noche, decidí ir caminando a mi casa, hace mucho tiempo que no lo hacía, así que programé la mara y The Beatles, Calamaro y Coldplay me acompañaron, como siempre cantando a más no poder y como siempre divagando, me gusta crear historias en mi cabeza con las personas que conozco y esta vez fue una en especial.
Mi historia no se aleja mucho de lo que podría estar por venir. Por razones varias he llegado a la conclusión de que muchas personas, amigos, llegan a mi vida pero en algún momento desaparecen, supongo que eso le sucede a todo el mundo, es feo tener que acostumbrarse a eso porque no cuentas con la certeza de que alguien llegará y se quedará para siempre. Y esta vez no será la excepción, yo sé que te irás y cumplirás tu sueño, lo que siempre quisiste, lo que te tiene en una espera diaria que muchas veces ya se traduce en desesperación, tu paciencia ya no sabe qué hacer y solo esperas esa carta que te dirá que tienes tu pase para tus estudios. Saltarás de alegría y luego te quedarás en shock hasta que asimiles todo lo que está ocurriendo. Prepararás maletas, dejarás papeles en orden, te organizarán tu fiesta de despedida (a la que no iré) y te irás. Te subirás a ese avión convencido de que el mundo está en tus manos y que lo que está por venir será lo mejor que te podrá haber ocurrido en tu vida.
Y sobran estas palabras, pero te extrañaré, una parte de mí querrá que te quedes porque disfruto de tu compañía pero otra estará feliz de saber que tú estarás bien, es tan chévere cuando ves que tus amigos alcanzan sus sueños, es como que tú también lo haces, porque los ves alegres.
Nos encontraremos eventualmente en el msn, tal vez no nos mandaremos esas conversaciones eternas pero cruzaremos las palabras necesarias para contarnos cómo estamos, decirnos cuánto nos queremos y cuánto nos extrañamos; uno de los dos se desconectará porque alguien le está esperando o porque tiene alguna ocupación pendiente.
Continúo divagando, casi llego al final de la historia y no me gusta, porque mis historias casi siempre tienen finales tristes (o por lo menos son los que más recuerdo de todas las historias que creo) y te veo de vuelta acá, un almuerzo, un cruce de experiencias no contadas durante nuestras ausencias y nada más. Como alguna vez lo mencioné a alguien: Yo pienso que algún día tú y yo dejaremos de conversar. Tengo la sensación de que esta vez también se cumplirá.
Llego a mi casa y me pongo a escribir este post, que no será publicado hoy.
La tarde estuvo muy linda, una brisa que congelaba la cara, el cielo entre anaranjado y celeste dando paso a la noche, decidí ir caminando a mi casa, hace mucho tiempo que no lo hacía, así que programé la mara y The Beatles, Calamaro y Coldplay me acompañaron, como siempre cantando a más no poder y como siempre divagando, me gusta crear historias en mi cabeza con las personas que conozco y esta vez fue una en especial.
Mi historia no se aleja mucho de lo que podría estar por venir. Por razones varias he llegado a la conclusión de que muchas personas, amigos, llegan a mi vida pero en algún momento desaparecen, supongo que eso le sucede a todo el mundo, es feo tener que acostumbrarse a eso porque no cuentas con la certeza de que alguien llegará y se quedará para siempre. Y esta vez no será la excepción, yo sé que te irás y cumplirás tu sueño, lo que siempre quisiste, lo que te tiene en una espera diaria que muchas veces ya se traduce en desesperación, tu paciencia ya no sabe qué hacer y solo esperas esa carta que te dirá que tienes tu pase para tus estudios. Saltarás de alegría y luego te quedarás en shock hasta que asimiles todo lo que está ocurriendo. Prepararás maletas, dejarás papeles en orden, te organizarán tu fiesta de despedida (a la que no iré) y te irás. Te subirás a ese avión convencido de que el mundo está en tus manos y que lo que está por venir será lo mejor que te podrá haber ocurrido en tu vida.
Y sobran estas palabras, pero te extrañaré, una parte de mí querrá que te quedes porque disfruto de tu compañía pero otra estará feliz de saber que tú estarás bien, es tan chévere cuando ves que tus amigos alcanzan sus sueños, es como que tú también lo haces, porque los ves alegres.
Nos encontraremos eventualmente en el msn, tal vez no nos mandaremos esas conversaciones eternas pero cruzaremos las palabras necesarias para contarnos cómo estamos, decirnos cuánto nos queremos y cuánto nos extrañamos; uno de los dos se desconectará porque alguien le está esperando o porque tiene alguna ocupación pendiente.
Continúo divagando, casi llego al final de la historia y no me gusta, porque mis historias casi siempre tienen finales tristes (o por lo menos son los que más recuerdo de todas las historias que creo) y te veo de vuelta acá, un almuerzo, un cruce de experiencias no contadas durante nuestras ausencias y nada más. Como alguna vez lo mencioné a alguien: Yo pienso que algún día tú y yo dejaremos de conversar. Tengo la sensación de que esta vez también se cumplirá.
Llego a mi casa y me pongo a escribir este post, que no será publicado hoy.




