Bueno esta vez el asunto fue familiar así que la experiencia fue bastante diferente, como ir a dormir a las 11 pm, levantarse temprano, servirse las 3 comidas al día y reducir el consumo de alcohol a un coctel por noche.
Fueron necesarios estos tres días y el viaje anterior para darme cuenta que yo soy y seré serrana toda la vida, porque si viviera en la costa:
- No dormiría, por el calor y la humedad
- Si durmiera con ventilador/aire acondicionado pasaría con tos o gripe todo el tiempo
- Despertaría pegajosa!
- Sería más paranoica, por los insectitos
- No disfrutaría de la comida, por observar a los insectitos que se quieren acercar a mi plato
- Me encontraría con animales gigantes, como cucarachas, cerca de la piscina o de mi coctel (me pasó este finde, casi me muero...)
- No podría comunicarme con gente del lugar... hablan taaaaaan rápido!
- Extrañaría las 7 cobijas con las que duermo cada noche. Sí, yo necesito ese tipo de peso para poder descansar jaja.
- De ley me rapo, no aguantaría tener el cabello suelto con tanto calor y humedad.
Y yap... tal vez en el futuro explique las razones para no vivir en la sierra... Por el momento disfrutaré de mi tierrra (sí, arrastrado) linda.



